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Francisquete

Francisco Sánchez Fernández, nació en Camuñas, el 11 de Septiembre de 1762. De haber nacido en otra época, quizá, Francisquete, que así le llamaban sus paisanos, hubiera sido un agricultor anónimo en un pequeño pueblo de La Mancha. Pero coincidió su tiempo con la invasión francesa y la consiguiente Guerra de la Independencia, y la vida tranquila de este apacible paisano se vio truncada por el peso insoportable de las botas del ejército de Napoleón.

Según cuentan los historiadores, varios fueron los hechos que hicieron que Francisquete cambiara la azada por el fusil.

Por una parte, el pleito que mantenía a su hermano mayor Juan Pedro enemistado con un concejal por asuntos relacionados con la Cofradía del Santísimo Sacramento; contencioso que acabó con la muerte del edil en aquel ambiente enrarecido. Las autoridades locales, en connivencia con el ejército invasor, dictaron el prendimiento del hermano de Francisco. En uno de los intentos de prendimiento, los dos hermanos se encerraron en su casa, en el número 22 de la calle Pozo Nuevo. En aquella refriega, Juan Pedro fue herido y decidió entregarse, bajo palabra de los soldados de que respetarían su vida y pidió a Francisco que escapara para seguir luchando contra el ejército invasor. Así lo hizo el hermano pequeño, pero los franceses no mantuvieron su palabra y, días después del prendimiento, fusilaron a Juan Pedro y colgaron su cadáver de las aspas del molino Viejo, actualmente, molino de La Unión. Allí se dice que Francisco Sánchez Fernández, sobre el cadáver del hermano, realizó su juramento de guerrillero, dedicándose en cuerpo y alma a la venganza.

En este caldo de cultivo, Francisco Sánchez Fernández, reúne a treinta hombres a caballo, hábiles tiradores y jinetes, y comienza su lucha contra los franceses, quienes popularizaron la frase «¡Que viene el tío Camuñas!» y que gritaban horrorizados al verle llegar por su fama de despiadado, pues son numerosas las actuaciones que se conocen de Francisquete y su partida.

 

A finales del año 1811, se encuentra Francisquete junto con su partida en la villa de Belmonte; se cree que fue traicionado por algún miembro de su partida, porque es sorprendido y rodeado por unos destacamentos franceses, a las órdenes del general d’Armagnac, jefe de la columna llegada de Tarancón. Hacen frente a las tropas francesas pero finalmente es herido y hecho prisionero junto con los escasos hombres que le quedaban. Un día después de su prendimiento, fue fusilado, en las murallas de Belmonte, a los 49 años de edad, después de tres de lucha. Fue enterrado al día siguiente con toda solemnidad, por mandato del general francés, en la Colegiata de la localidad, aunque se desconoce el lugar concreto.